Plan A vs. Myself

Publicado: 18 mayo, 2013 en Reflexiones
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Muchas veces a lo largo de nuestra vida, hacemos planes, y una veces más que otras, ponemos todo nuestro empeño e ilusión en alcanzar ese “sueño”

Es curioso como la palabra sueño solo aparece al final de esa idea, cuando entendemos cual inalcanzable puede llegar a ser, y es aquí donde aparecen los valientes, donde nos sentamos en frente de todo lo que hemos aprendido a lo largo de 2000 tropezones, y trazamos nuestro plan.

El Plan A

No alcanzo a recordar cuantos planes A han fallado a lo largo de toda mi vida, pero puedo decir con seguridad que la gran mayoría fueron desastrosos.

Y hoy sin un por qué, sin que nada especial sucediera, sin motivo aparente y caminando hacia casa, he encontrado la respuesta a una pregunta que no tenía.

El famoso y tan nuestro “plan A” Es sin duda alguna el más imperfecto de todos los planes, y quizás por un simple motivo, como casi todas las grandes respuestas es bien simple, porque es el primero.

Porque los motivos y razones de algo tan simple y básico suele ser como mínimo inapropiado, incoherente, o poco acertado la mayoría de las veces. Véase la cabezonería, ganas, ímpetu, orgullo o ilusión con que empecemos nuestro “maravilloso y utópico” Plan.

Y en teoría eso debería ser suficiente no? Siempre nos han dicho que poniendo todos esos ingredientes tan importantes, todo debería de salir bien…. Pues no! Ni lo es, ni nunca lo será.

Porque el plan A solo no es más que nuestro propio filtro, No es un plan en realidad, son todos nuestros miedos, inseguridades, necesidades….. organizadas en el más absoluto de los positivismos. Y que solo sirve para dejarnos en el camino si nos damos por vencidos, si cedemos a nuestros miedos, si no esquivamos los inconvenientes, o si nos cegamos por las dimensiones astronómicas de los problemas que van llegando, o nos dejamos arrastrar por la comodidad de “para que complicarme la vida….”

Quizás para ser feliz, sea una de las mejores respuestas.

Eso es el plan A, una lucha de titanes con nuestras propias capacidades para encontrar la felicidad.

Para remodelar nuestra realidad, pare equivocarnos e improvisar. Para saber cuando empezar con el plan B, C, D…… para sea como sea, y ser quien quieres ser.

A mis 31, empiezo a entender la simplicidad de nuestras elecciones, y la complicidad de llevarlas a cabo. Quizás, ahora entiendo que lo mejor que me puede pasar es que mi plan A, sea un fracaso total, porque así tejeré uno más perfecto, y todo será más real, más palpable, y seguramente más semejante a lo que en realidad estoy soñando. Improvisando y sintiendo.

¿Cuantas veces hemos pensado en hacer los sueños realidad, y en ese mismo instante, nos hemos detenido a nosotros mismos solo por soñar despiertos?

Tenemos la mejor de las cartas en nuestra baraja, y la descartamos porque nuestra mano no es perfecta. No me descarto de comodines, me los reservo para mi plan B, para soñar con ellos, y para que mi apuesta final no sea un farol. Si gano la partida, enseño mis cartas.

Ahora que he elegido la de mesa juego, que estoy trazando mi estrategia, y soñando con mi premio, ahora es cuando si pierdo o gano, no me importa tanto como haber jugado la partida contigo. Porque sea como sea, seré quien soy. Esa es mi mejor apuesta, ese; mi mejor plan.